ChatGPT estrena publicidad y genera 100 millones en seis semanas. Sam Altman dijo que los anuncios eran «el último recurso»
OpenAI lanza su negocio publicitario con resultados que superan las expectativas iniciales, abriendo el acceso a cualquier anunciante en abril y proyectando 100.000 millones para 2030.

En enero de 2024, Sam Altman dijo que la publicidad en ChatGPT era «el último recurso». El 9 de febrero de 2026 empezaron a aparecer los primeros anuncios. El 26 de marzo, OpenAI anunció que el piloto había superado los 100 millones de dólares en ingresos anualizados. Que alguien tome nota del tiempo que tardó un «último recurso» en convertirse en un pilar estratégico: dos años y dos meses.
Los números que cambian el relato
El piloto publicitario se lanzó el 9 de febrero de 2026 para usuarios registrados mayores de edad en Estados Unidos, en los planes gratuito y Go. En seis semanas, más de 600 anunciantes habían entrado al programa, y la tasa anualizada de ingresos superó los 100 millones de dólares. WrittenlyHub Es un número que hay que leer con cuidado: no son 100 millones ganados en seis semanas, sino la proyección anual de lo que se estaba generando en ese período. La distinción importa, pero no cambia el argumento central: para un producto que todavía no mostraba publicidad al 80% de sus usuarios elegibles, es una señal de demanda muy difícil de ignorar.
Este mes de abril, OpenAI lanza el acceso en autoservicio para anunciantes, eliminando el requisito mínimo de inversión de 200.000 dólares que exigía el programa piloto The Keyword —una cifra que, dicho sea de paso, duplicaba el umbral habitual para este tipo de pruebas experimentales y que ya dejaba fuera a la mayoría de empresas medianas. Con el autoservicio, cualquier marca con un presupuesto razonable podrá comprar espacio publicitario dentro de las conversaciones de ChatGPT. Eso es lo que convierte esta semana en la verdadera fecha de nacimiento del negocio publicitario de OpenAI, más que el piloto de febrero.
Cómo funciona, y por qué es diferente a lo que conocemos
Los anuncios no se integran en las respuestas. Aparecen debajo de ellas, claramente etiquetados, y OpenAI insiste en que no influyen en lo que el modelo responde. No hay usuarios menores de 18 años expuestos, no aparecen junto a temas de salud, salud mental o política. Es, al menos en diseño, considerablemente más cuidadoso que el modelo estándar de las redes sociales.
Pero la promesa que lo hace distinto —y potencialmente más valioso para los anunciantes— es otra. Analistas de Truist describieron 2026 como «un año de inflexión» para la publicidad en modelos de lenguaje, argumentando que en pocos años los canales publicitarios impulsados por LLMs se convertirán en uno de los pilares del mercado digital junto a la búsqueda, las redes sociales y el retail media. CNBC La razón es técnicamente sencilla: cuando alguien le pregunta a ChatGPT «¿qué portátil debería comprar para diseño gráfico?», la intención de compra está ahí, explícita, en el texto. Google lleva veinticinco años construyendo un negocio sobre esa idea. OpenAI tiene ahora 920 millones de usuarios semanales que expresan esa intención en lenguaje natural, en conversaciones que duran minutos y no segundos.
Lo que las agencias no están diciendo en público
Fuentes de la industria publicitaria consultadas por CNBC bajo anonimato describen el piloto como excesivamente lento y conservador. Algunas marcas comprometieron entre 200.000 y 250.000 dólares para el test, y no obtuvieron el volumen de datos que esperaban a cambio. CNBC WPP y Omnicom declinaron hacer comentarios públicos. Dentsu fue más diplomático: «estamos en una fase temprana, pero con ganas de seguir aprendiendo».
Hay algo revelador en esa incomodidad. Las grandes agencias de publicidad llevan meses preparándose para el momento en que ChatGPT se convierta en un canal de distribución real. Que el piloto fuera lento no las frustró porque no funcionara. Las frustró porque querían datos para llegar preparadas al mercado, y OpenAI los racionó. La cautela de la empresa en el despliegue probablemente tenga más que ver con no repetir los errores de Facebook en su expansión publicitaria que con falta de apetito comercial.
La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta
El movimiento no pasó desapercibido para Anthropic, que convirtió la entrada de OpenAI en la publicidad en el eje central de su primera campaña en la Super Bowl de 2026. CNBC El mensaje era implícito pero legible: hay una empresa de IA que no pone anuncios en sus conversaciones, y otra que sí. No es un argumento técnico. Es de posicionamiento de marca.
Y sin embargo, la pregunta de fondo es más incómoda que el debate entre competidores. Toda plataforma publicitaria, llegado cierto punto, enfrenta la misma presión: aumentar la carga de anuncios, refinar el targeting, maximizar el tiempo en pantalla. OpenAI ha dicho explícitamente que no optimiza por tiempo en plataforma y que priorizará la experiencia del usuario sobre los ingresos. Si eso es cierto o no lo confirmará el tiempo: Amazon generó 56.000 millones de dólares en publicidad el año pasado con activos que llevaba una década construyendo. PPC LandOpenAI proyecta llegar a 100.000 millones en 2030. Cuatro años. La matemática funciona solo si la confianza del usuario aguanta. Y la confianza, una vez que se erosiona con el formato publicitario, no se recupera fácilmente. Pregúntenselo a cualquier red social que recuerde sus primeros años.
Fuentes
En la elaboración de este artículo se ha utilizado inteligencia artificial como apoyo en la investigación y redacción. El contenido ha sido revisado editorialmente antes de su publicación.